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FRANCISCO BUSTAMANTE

La obra de Francisco Bustamante está siempre en movimiento, como él. Además de sus pinturas y cerámicas, está experimentando con el bordado y acaba de estrenar su primer documental. Imparable.

Por. Valentina de Aguirre

Francisco Bustamante siempre se está moviendo. Nació en Perú, a los 8 años llegó a Chile, a los 17 se fue de intercambio a Estados Unidos, y más tarde vinieron Londres, Sudáfrica, Beijing y Barcelona, por nombrar sólo algunos de los lugares donde ha vivido. Pero su amor por los viajes no es la única forma de movimiento. También su obra ha estado en un cambio permanente. “Me aburre quedarme siempre en lo mismo”, dice. Con la pintura como piedra angular, ha logrado moverse por distintos medios y también se ha fascinado con el mundo de la cerámica (el año pasado terminó su primera serie de cerámicas eróticas), hace pocos meses empezó a experimentar con el bordado y en enero terminó Laura, su primer documental, que espera estrenar el segundo semestre. Sobre eso y más conversamos con Francisco.

Cuéntame un poco más de Laura, el documental que acabas de estrenar.

Conocí a Laura cuando llegué el 2012 a Nueva York. Ella hacía mis bastidores y tensaba mis telas. Estaba hace un tiempo buscando un tema para desarrollar en un documental y ella llenó ese espacio. Es una mujer fuerte, sola, asocial y me pareció que todo enmarcaba una historia para mostrar. Laura es mi primer documental, ha sido un gran viaje, un poco a ciegas. A ratos eso lo hizo complejo, pero con otros momentos buenos también.

¿Cuáles son los próximos pasos con Laura?

Acabo de terminar Laura, donde trabajé con Titi Viera-Gallo en el montaje. Y la verdad es que ella me ha apoyado en todo el resto, conoce el mundo documental, es su campo, he aprendido varias cosas.

Ahora postularé a algunos festivales, abrir alternativas para que Laura pueda ser vista. Aún no hay fecha definida, pero posiblemente durante el segundo semestre.

Estás pintando, haciendo cerámica, hiciste un documental… ¡tantas cosas! ¿Cómo es tu proceso?

Trabajo durante el día, mañana y tarde. La pintura ha sido la piedra angular en todo mi trabajo, acompañada de otros oficios, como la cerámica, que me agarró fuerte hace algunos años ya. Y van saliendo trabajos inesperados, como Laura, que tomó 5 años desde su comienzo. Es enriquecedor trabajar con distintos lenguajes.

¿Qué cosas te inspiran? 

Me gusta la naturaleza. Ahí esta todo.

¿Cómo has vivido la pandemia desde el punto de vista de la creación?

Ha sido un tiempo activo en el taller. Ha sido bueno, porque ha habido de todo. Siempre en el contexto que hay una constante crisis y cuestionamiento, sumado a no tener tanta claridad en términos formales, pero hay que darle no más. Pienso que en el hacer se van despejando las dudas. 

Todavía aturdido del tiempo que estamos viviendo, tiempo de reflexión, qué duda cabe.

¿Cómo ha evolucionado tu obra durante los últimos años?

Mi trabajo ha cambiado, pienso que está en permanente cambio; me aburre quedarme en lo mismo. La pintura me ha dado muchos permisos, libertad. Y esa misma libertad me deja sumar materiales, como el bordado los últimos meses. O las cerámicas eróticas que terminé el año pasado.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy haciendo una serie de pinturas en relación a mi casa, a partir de fotos que he ido sacando durante el tiempo de pandemia.

Además, empecé a dar clases de pintura presencial en junio, para un grupo de 6 personas.

¿Quiénes son tus referentes en el mundo del arte?

Hay tantos referentes, pero por nombrar solo algunos: Hilma af Klint, Francis Bacon, Georgia O’Keeffe, Henri Matisse, Egon Schiele.

¿Cómo te ves en 10 años más?

Dando clases y pasando tiempo en mi taller pintando.

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